Guatemaltecos por la Nutrición: ¿Un modelo innovador o una estrategia ya conocida?
Nota de coyuntura No. 238 / por Paola Cano
Del 17 al 19 de julio de 2026, la iniciativa “Guatemaltecos por la Nutrición”, impulsada por la Corporación Castillo Hermanos, realizó una presentación en la Public Health World Conference de Singapur. En algunos medios de comunicación se menciona como un supuesto modelo innovador para reducir la desnutrición en Guatemala, y presenta impactantes resultados. Sin embargo, desde una perspectiva técnica y de salud pública, vale preguntarse: ¿Realmente se trata de un modelo nuevo o es una estrategia ya conocida? ¿Cuáles son los detalles y coberturas de los resultados?

Fuente: El Observador, con ayuda de Inteligencia artificial.
El programa “Guatemaltecos por la nutrición”, ¿es innovador?
En Singapur, el Dr. Diego Monzón, subdirector técnico de “Guatemaltecos por la Nutrición”, fue el conferencista principal y expuso el tema: «Ampliación de los sistemas sanitarios integrados para reducir la desnutrición: un modelo basado en procesos procedentes de las zonas rurales de Guatemala con implicaciones a nivel mundial».
Según el medio Forum Guatemala, José Silva, director ejecutivo de dicha iniciativa, le llamó innovar al programa e indicó que:
“La participación de Guatemaltecos por la Nutrición posiciona a Guatemala dentro de la conversación global sobre estrategias innovadoras para enfrentar la malnutrición, compartiendo un modelo que puede ser adaptado y replicado en otros contextos con desafíos similares”.
También, diversos medios de comunicación difundieron que el programa logró reducir la desnutrición crónica en 17 puntos porcentuales y la desnutrición aguda, de 6 % a 0.38 %, en las áreas donde se ha instalado, posicionándolo como un ejemplo replicable para otros países. Sin embargo, hasta el momento no se encuentra artículo científico o documento completo del modelo, sino únicamente es posible consultar el resumen publicado en el programa oficial del congreso en Singapur.
El problema no es la existencia del resumen, sino la falta de información esencial para interpretar los resultados. No se conoce públicamente:
- El número total de niños y niñas del proyecto.
- El período exacto de intervención.
- La duración del seguimiento nutricional.
- El diseño metodológico del estudio.
- Los criterios utilizados para medir desnutrición crónica y aguda.
- El análisis estadístico que respalda los resultados.
Sin estos elementos, para la comunidad científica resulta imposible evaluar la validez de las conclusiones o determinar si los resultados son reproducibles en otras poblaciones.
La ciencia no se construye únicamente con cifras llamativas; se construye con métodos transparentes.
Además de lo anterior, no necesariamente es un programa innovador. Lo que “Guatemaltecos por la Nutrición” presenta como innovación y que se promueve como publicidad en páginas de medios de prensa tradicionales, coincide, en gran medida, con la arquitectura programática que el Estado de Guatemala implementa desde el 2006 mediante las estrategias nacionales para la prevención de la desnutrición crónica: el Programa “Crecer Sano” y la Ley del Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SINASAN).
“Guatemaltecos por la Nutrición” trabaja sobre seis componentes:
Desarrollo Infantil Temprano.
Estos ejes son presentados como engranajes donde la familia y la comunidad constituyen el centro de la intervención. No obstante, esos mismos componentes ya forman parte del diseño de programa “Crecer Sano”, un proyecto gubernamental financiado para fortalecer la prevención de la desnutrición en los municipios con mayor vulnerabilidad del país. Desde su formulación, “Crecer Sano” integra acciones del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN), Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) y otras instituciones bajo un enfoque intersectorial que incluye nutrición, salud materno-infantil, agua segura, saneamiento y seguridad alimentaria
Similitudes entre el programa gubernamental “Crecer Sano”
y la estrategia “Guatemaltecos por la Nutrición”
| Guatemaltecos por la Nutrición | Proyecto Crecer Sano |
| Atención Primaria en Salud | Fortalecimiento del primer nivel de atención y controles materno-infantiles |
| Soporte Nutricional | Ventana de los Mil Días, suplementación y vigilancia nutricional |
| Agua y Saneamiento Ambiental | Acceso a agua potable, higiene y saneamiento comunitario |
| Acceso a Alimentos | Seguridad alimentaria y educación alimentaria familiar |
| Crecimiento Económico | Desarrollo de capacidades productivas y apoyo a medios de vida |
| Desarrollo Infantil Temprano | Estimulación temprana y desarrollo integral de la primera infancia |
La coincidencia no es casualidad. La evidencia científica internacional establece que la desnutrición crónica es un fenómeno multicausal, por lo que cualquier estrategia efectiva debe actuar simultáneamente sobre salud, nutrición, agua, educación y condiciones socioeconómicas. Precisamente, ese ha sido el fundamento de las políticas públicas guatemaltecas durante las últimas dos décadas.
Por lo tanto, la diferencia de este programa radica en su capacidad operativa y en la cobertura. Mientras el Estado enfrenta limitaciones presupuestarias, rotación de personal, fragmentación institucional, burocracia, corrupción, la estrategia “Guatemaltecos por la Nutrición” trabaja en un territorio muy delimitado, con poca cobertura —comunidades de los departamentos de Huehuetenango y Quiché—, y con financiamiento privado.
¿La reducción de la desnutrición aguda realmente demuestra impacto?
Uno de los datos más difundidos en Singapur fue la reducción de la desnutrición aguda, de 6 % a 0.38 %. A primera vista parece extraordinario, pero también requiere contexto epidemiológico.
En Guatemala existe un fenómeno ampliamente documentado conocido como hambre estacional. Cada año, especialmente entre abril y agosto, aumenta la incidencia de desnutrición aguda debido a la disminución de disponibilidad de alimentos, pérdida de empleo agrícola y reducción de ingresos familiares, pero al finalizar este período y comenzar la nueva cosecha, la prevalencia disminuye de manera natural.
Por ello surge una pregunta metodológica fundamental: ¿La reducción observada corresponde al efecto de la intervención o simplemente refleja el comportamiento estacional esperado?
Sin conocer las fechas exactas de medición, un grupo de comparación o un seguimiento longitudinal, esa pregunta permanece sin respuesta. La interpretación responsable exige distinguir entre correlación temporal y efecto causal.
La afirmación de reducir 17 puntos porcentuales de desnutrición crónica, es otro tema importante. La desnutrición crónica no es un indicador que cambie rápidamente, representa el retraso acumulado de crecimiento infantil, y generalmente requiere intervenciones sostenidas para observar modificaciones poblacionales significativas, incluso, se necesita comparar diferentes generaciones.
Para asegurarlo, es necesario conocer línea de base, línea final, tiempo transcurrido, tamaño de la muestra, métodos antropométricos utilizados. Sin esos datos, la cifra debe interpretarse con prudencia. Cuanto más extraordinario es un resultado, mayor debe ser el nivel de evidencia que lo respalde.
El riesgo de invisibilizar décadas de trabajo público
Presentar este programa como si fuera el inicio de una nueva estrategia nacional, también tiene otra consecuencia: invisibiliza el trabajo realizado por miles de profesionales del MSPAS, SESAN, auxiliares de enfermería, nutricionistas, comadronas, educadoras comunitarias y organizaciones locales, que durante años han ejecutado exactamente estas intervenciones en los territorios más vulnerables.
Guatemala no comenzó a trabajar la desnutrición en 2026. El programa “La Ventana de los Mil Días”, la atención primaria, la suplementación con micronutrientes, la promoción de lactancia materna, el agua segura y el saneamiento, forman parte de las políticas nacionales desde los años 1,980, y se legalizaron en el 2,005 con la Política de Seguridad Alimentaria (POLSAN).
Hasta que el documento completo sea publicado y sus resultados puedan ser evaluados por la comunidad académica y sociedad civil, las cifras difundidas deben interpretarse con cautela.
La desnutrición no debe convertirse en un espacio donde los indicadores sirvan principalmente para construir prestigio institucional o reducción de impuestos.
La lucha contra la desnutrición necesita rigor, transparencia y honestidad científica, porque cuando se habla de la nutrición de la niñez guatemalteca, el verdadero protagonista no debe ser ninguna institución: debe ser la evidencia y el bienestar de los niños y niñas del país.

