¿Unidad o déjà vu?: el FAD y el eterno laberinto electoral de la izquierda

Nota de coyuntura No. 247 / por Juan Calles

El 20 de agosto de 2026 se presentó oficialmente el Frente Amplio por la Democracia (FAD) y la suscripción del «Pacto Democrático por Guatemala», considerado como un espacio cívico de reflexión, debate y propuesta impulsado por intelectuales, académicos y dirigentes históricos de izquierda. Su surgimiento se da en el marco del ciclo político venidero como son las Elecciones Generales de 2027. Tiene como escenario el dominado por la reconfiguración del poder oligárquico, la cooptación de las instituciones del Estado por el «Pacto de Corruptos» y un ambiente de creciente violencia y manipulación política.

Imagen: elaboración propia a partir de la convocatoria del FAD a diversas expresiones políticas para construir una alianza política y electoral.

El FAD, el desafío de no repetir una historia cada cuatro años

Como se ha conocido en anteriores procesos electorales, las alianzas de fuerzas sociales y partidos políticos de izquierda nacen a la luz pública, buscan aliarse, algunas han tenido éxito electoral y otras no han llegado a concretarse. En esta ocasión, se anuncian 10 principios y compromisos orientados a la defensa de la democracia, la lucha contra la corrupción y la plurinacionalidad. Entre sus promotores y referentes se encuentran figuras académicas y políticas ya conocidas como Miguel Ángel Sandoval, Carlos Figueroa Ibarra, Walter del Cid, Ariel Rivera y Víctor Gálvez.

Sin embargo, la dinámica interna del FAD y la historia de las coaliciones anteriores refleja importantes debilidades y obstáculos para conseguir aumentar su caudal electoral, entre ellas, la brecha entre la élite dirigente y los movimientos de base.

La conducción del FAD por parte de intelectuales urbanos ponen en evidencia la dificultad para asegurar un relevo generacional y dar un protagonismo real a las nuevas formas de organizarse que tienen la juventud precarizada y las dirigencias comunitarias.

Durante el encuentro de agosto de 2026, líderes del Comité de Unidad Campesina (CUC) como el coordinador general del mismo, Daniel Pascual, así como otros representantes indígenas, advirtieron sobre la histórica tendencia de las cúpulas a instrumentalizar la lucha territorial de las bases en función de agendas urbanas.

Entrevistas realizadas por El Observador denotan ciertas críticas, entre ellas, la que señala que estos esfuerzos electorales no van más allá de las urnas y dejan de lado las estrategias necesarias para un proyecto político de largo plazo desde la izquierda, lo que hace débil su convocatoria ante movimientos políticos que basan su trabajo político en un proyecto de largo plazo.

Fuente: elaboración propia con información de entrevistas a liderazgos políticos

Hace pocos días, el FAD hizo un llamado público a la unidad electoral para enfrentar al “Pacto de Corruptos” en las urnas:

“En 2027, la fragmentación tendrá consecuencias. Frente a quienes buscan recuperar el control del Estado, las fuerzas democráticas tienen una responsabilidad histórica: construir una alternativa común.”.

¿Se logrará una Alianza Electoral para 2027?

Integrantes del partido Voluntad, Oportunidad y Solidaridad (VOS) y de Raíces aseguraron que tienen buena y saludable relación con el FAD y sus postulantes, pero la dinámica electoral les impide participar en sus convocatoria, ya que se encuentran en una intensa jornada de asambleas y afiliaciones que les mantiene alejados de estos espacios; aunque el partido VOS estuvo en la presentación pública del FAD, no firmó el “Pacto por la Democracia”.

El oficialista Movimiento Semilla es el único espacio con representación parlamentaria que parece estar cercano al FAD, especialmente al partido Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) pues, aunque su cercanía no sea evidente, no son pocos los entrevistados que aseguran que esta alianza es real y funciona para los intereses de ambos espacios políticos.

Partidos emblemáticos como la URNG y el Movimiento Político Winaq han enfrentado dificultades para reunir el número legal de 28 mil afiliados exigido por el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Sin embargo, hace pocos días ambos partidos anunciaron que habían alcanzado este total de afiliaciones que son necesarias para evitar su cancelación. Según Jorge Ramírez, secretario de Organización de la URNG, el partido ya cuenta con las afiliaciones y asambleas requeridas, y se encuentra listo para las elecciones de 2027.

La convergencia dentro de un frente o coalición pragmática surgida del FAD podría ser el único vehículo para que estos partidos puedan disputar casillas legislativas o presentar candidaturas presidenciales, debido a sus dificultades organizativas en los territorios y problemas internos que los debilitan como organizaciones para la disputa electoral y política.

La ciudadanía guatemalteca se prepara para junio de 2027,
cuando se desarrollará la primera vuelta electoral. Foto: TSE

Argumentos en contra de la posibilidad de una alianza electoral

Las preocupaciones de líderes partidarios convocados por el FAD son también comunes en diferentes partidos. Por ejemplo, reconocen que la necesidad de enfrentar la agresividad y la estrategia del «Pacto de Corruptos» y la persecución judicial a la oposición, podría forzar a estos sectores de izquierda y progresistas a superar sus reticencias teóricas y pragmáticas para consolidar un «bloque de contención» electoral que pueda enfrentar a las maquinarias clientelares y millonarias de los partidos tradicionales.

Sin embargo, los y las entrevistadas puntualizaron argumentos en contra de la posibilidad de que el FAD derive en una alianza electoral. Entre ellos, la falta de vocación organizativa del FAD que, al estar estructurado por intelectuales como un foro de debate ideológico y no como un aparato de movilización electoral, carece de los mecanismos operativos para evitar el desgaste que significan la repartición de candidaturas o la administración de campañas, lo que ya ha provocado rupturas y disidencias en experiencias anteriores.

La resistencia de los partidos VOS y Dignidad para unirse a una propuesta de alianza electoral, impide que del FAD nazca una verdadera alianza. Una alianza reducida a partidos debilitados repetiría la fórmula de “unidad parcial” sin impacto de masas.

En el caso de VOS, este partido presentó al empresario Lionel Toriello como su integrante, pero quien ya se perfila como su potencial candidato presidencial, lo que le sumó puntos a favor, así como el trabajo de fiscalización que ha venido realizando el diputado José Chic, que mantiene a VOS con simpatías de sectores que anteriormente formaban parte del caudal electoral de URNG y Winaq. Toriello había venido acompañando el proyecto de FAD desde hace meses.

Además, el escepticismo de las bases comunitarias, tal como se ha advertido desde el movimiento campesino a través del CUC, las organizaciones de base rechazan sumarse a pactos electorales si perciben que el debate político es utilizado por burocracias partidarias urbanas para acceder a curules en el Congreso de la República.

Por otra parte, el FAD carece de arraigo en los pocos sindicatos que aún existen, las cooperativas, los comités campesinos o las organizaciones de la economía informal; carece de ese músculo social indispensable para presionar al bloque dominante que hoy controla importantes instituciones del Estado. La fuerza política en Guatemala, tal como se ha demostrado en los últimos días con los bloqueos, no se desplaza mediante la articulación de proclamas éticas, sino a través de la capacidad de paralización, movilización y resistencia social.

Sumado a ello, los grandes medios de comunicación y las redes de desinformación controladas por la oligarquía y el capital ilícito garantizan la invisibilización o estigmatización de las iniciativas del FAD. Sin medios propios de comunicación de masas ni infraestructura territorial, el discurso del FAD se queda recluido en círculos académicos y de militancia tradicional.


Para contextualizar el horizonte del FAD y los dilemas de la izquierda partidaria guatemalteca tas los Acuerdos de Paz de 1996, resulta indispensable revisar las experiencias históricas de frentes electorales impulsados en este periodo.

1. Frente Democrático Nueva Guatemala (FDNG, 1995)

  • Protagonistas: Nineth Montenegro, Jorge González del Valle, dirigentes sindicales, mayas y académicos, con respaldo de la URNG como organización político-militar.
  • Resultados electorales: obtuvo el 7.7% de los votos presidenciales y 6 diputaciones (4.85% en la lista nacional).
  • Resultado social y cívico: constituyó una bancada histórica de fiscalización, pero se desintegró rápidamente por pugnas entre la dirigencia social urbana y la cúpula de URNG.

2. Alianza Nueva Nación (ANN, 1999)

  • Protagonistas: URNG en ese momento recién legalizada, partido Dearrollo Integral Auténtico (DIA), Unificación Democrática (UNID) y como candidato presidencial Álvaro Colom Caballeros.
  • Resultados electorales: logró el 12.3% de los votos presidenciales como tercer lugar y 9 diputaciones, alcanzando el techo electoral histórico de la izquierda unificada.
  • Resultado social y cívico: colapsó tras los comicios debido a la hegemonía de la cúpula de la URNG. Álvaro Colom Caballeros se separó para fundar la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), cooptando la base social campesina e importantes sectores organizados en la ciudad como vendedores de mercados y la dirigencia estudiantil impulsada por la izquierda de posguerra.

3. Frente Político y Social de Izquierda (FPSI, 2006–2007)

  • Protagonistas: organizaciones campesinas como el CUC y la ya desaparecida Central Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC), colectivos indígenas, sindicatos y la URNG-MAÍZ. En el proceso electoral de 2003, URNG había experimentado la separación de un bloque importante de militantes de las antiguas Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) encabezados por Pablo Monsanto, quienes fundaron la ANN como partido político.
  • Resultados electorales: inexistentes como bloque unificado. Las discrepancias entre la burocracia partidaria, el liderazgo indígena de Rigoberta Menchú, y las bases campesinas impidieron la inscripción de candidaturas conjuntas.
  • Resultado social y cívico: dejó un saldo de profunda desconfianza entre los movimientos sociales territoriales y los partidos políticos urbanos.

4. Encuentro por Guatemala y la dispersión (2007)

  • Protagonistas: Nineth Montenegro (EG) en alianza con el Movimiento Político Winaq impulsando a Rigoberta Menchú; la URNG compitió de forma independiente con Miguel Ángel Sandoval como candidato presidencial.
  • Resultados electorales: Menchú (EG-Winaq) obtuvo el 3.1% de los votos presidenciales, mientras que la URNG captó el 2.1%.
  • Resultado social y cívico: profundizó la fragmentación. EG se orientó hacia la fiscalización urbana y Winaq inició su consolidación como partido propio.

5. Frente Amplio (2011)

  • Protagonistas: URNG-MAÍZ, Winaq, ANN y Movimiento Nueva República (MNR), postulando nuevamente a Rigoberta Menchú.
  • Resultados electorales: alcanzó el 3.2% de los votos presidenciales y solo 2 diputaciones distritales.
  • Resultado social y cívico: Evidenció el agotamiento de los acuerdos cupulares, sin trabajo territorial de base, que se disolvieron inmediatamente después de las elecciones.
  • Para entonces, ya existían fisuras dentro de URNG que se profundizaron y concretaron entre 2015 y 2016 con la separación del Comité de Desarrollo Campesino (CODECA), y su posterior fundación como partido político Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP).

Estos intentos fracasaron debido al vanguardismo cupular que dificulta la verdadera unidad, a la cooptación de sus bases rurales por partidos populistas de centro derecha como la UNE, pero, también, a la desigualdad impuesta por el sistema electoral mercantilizado y a la inclinación de los movimientos de izquierda a priorizar debates normativos, en lugar de motivar la discusión y reflexión política interna, propuestas y articulaciones económicas y materiales con las clases precarizadas, y proponer un proyecto político integral que transforme a la sociedad guatemalteca.

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