Aprobación de la Iniciativa de Ley 5504 sigue esperando
Nota de coyuntura No. 241 / por Equipo El Observador
La Iniciativa de Ley No. 5504, conocida como Ley de Promoción de Alimentación Saludable, se encuentra en el Congreso de la República y ha tenido que esperar tres legislaturas para ser puesta en la orden del día para su discusión en tercera lectura, y sigue esperando ser aprobada desde su presentación en 2018. Tras seis años, en 2024, su proceso se aceleró cuando se debatió en su primera y segunda lectura. Aunque fue agendada para su tercer debate en 2025, poderosos intereses comerciales e industriales la detienen.

Foto: Comisión de Seguridad Alimentaria del Congreso de la República, en reunión con representantes de expresiones civiles para analizar y promover una estrategia en la aprobación de la Iniciativa 5504, Ley de Promoción de Alimentación Saludable, ocurrida el 13 de agosto de 2025. Fuente: Congreso de la República.
Ocho años en el Congreso de la República
La pregunta sigue vigente: ¿Por qué no se aprueba la Ley de Promoción de Alimentación Saludable? Ante todo, porque la desnutrición y la malnutrición en el país se han agravado, y las políticas públicas que se plantean desde el Estado son insuficientes. Además, las prácticas del mercado de mercancías ultra procesadas está incidiendo en la salud a niveles fatales. Es más, el cambio climático tiende a impactar aún más la delicada situación alimentaria del país, la cual se está viendo agudizada en 2026.
La desnutrición en Guatemala, durante años, ha permanecido como un problema irresoluble. Las cifras de desnutrición son altas, principalmente en la población infantil y joven, en áreas geográficas donde la falta de acciones del Estado guatemalteco es ostensible, tal como lo ha documentado El Observador. En ese contexto, con el fin de contener la desnutrición infantil, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), comenzó a distribuir en agosto del presente año, el Suplemento Nutricional Lipídico (SNL).
Un agosto atrás, en agosto de 2025, se había levantado expectativas respecto de que el tercer debate de la ley, por fin se daría. El 13 de agosto de 2025, la Comisión de Seguridad Alimentaria, presidida por la diputada Marleni Matías Santiago, del partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), sostuvo una reunión en la que participaron delegados del Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá (INCAP), Instituto Centroamericano de Estudios para la Democracia Social (DEMOS), de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y de la organización Guatemala Saludable, quienes, por medio de sus representantes, informaron que días después, el 20 de agosto, entregarían a la Comisión, más de siete mil firmas de personas que respaldan y apoyan la aprobación de esta iniciativa de ley.
Pese a la importancia de la iniciativa y al cabildeo de la sociedad civil, poderosos intereses han detenido su avance. La iniciativa busca garantizar el derecho de la población de tomar decisiones informadas sobre el consumo de alimentos ultra procesados y el daño que pueden generar a su salud. Además, exige implementar el uso de etiquetado frontal de alimentos a las mercancías que contienen exceso de azúcar, sodio, grasas saturadas y grasas trans -grasa vegetal creada por procesos industriales.
En aquella reunión, los delegados de INCAP destacaron que este proyecto de ley tiene importancia, considerando las cifras reflejadas en el país: siete de cada 10 adultos y cuatro de cada 10 niños de siete a 12 años; y dos de cada 10 niños menores de 2 años, sufren de sobrepeso, por lo que buscan que se promueva la elaboración de alimentos con elementos adecuados para el consumo de las personas. Según los representantes de sociedad civil que participaron, es necesario que exista un etiquetado claro, que aclare su índice de grasas, sodio, azúcares y otros factores de las mercancías. Esos contenidos son considerados fuente de adicción, y clave en el consumo que contribuye a la alta comercialización y fuente de ganancias de los productores y distribuidores de las mismas.
La malnutrición es un fenómeno que está vinculado con el consumo de productos que se lanzan al mercado como alimentos, pero que se trata de ultra procesados, es decir, formulaciones elaboradas con ingredientes refinados (aceites, azúcares, almidones) y aditivos (colorantes, saborizantes), sin apenas componentes de alimentos enteros.
Las principales características de estas mercancías ante el consumidor son: hiperapetitosos, duraderos y listos para consumir, pero bajos en fibra y nutrientes. Además, el impacto de dichos consumos está relacionado con la obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y depresión.
La Iniciativa de Ley No. 5504 tomó en cuenta la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil (ENSMI) correspondiente a los años 2014-2015, según la cual, el 20% de los niños menores de seis meses a nivel nacional tiene sobrepeso u obesidad, y que el 52% de las mujeres en edad fértil —de 15 a 49 años— padecen sobrepeso —32%— y obesidad —20%—.
De igual manera, tomó en cuenta datos de la encuesta regional de 2017 elaborada por la Red Centroamericana de Investigación Aplicada en Niñez y Adolescencia en Movimiento Humano, Psicomotricidad y Salud, en la que se reportó que el 40% de niños de 7 a 11 años de edad presentaban sobrepeso y obesidad, la cifra más alta de toda Centroamérica.
El pronóstico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para 2020 fue que países como Venezuela, Guatemala, Uruguay, República Dominicana y México, tendrían la población con mayor obesidad en el mundo. Pero, ya desde 2015, instituciones vinculadas a este tema reportaron había 33% de diabéticos —2.5 millones de personas— y 35% de hipertensos —2.5 millones de personas— en población de 18 años o más.
De acuerdo con estimaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el costo anual de la diabetes en Guatemala es cercano a los US$ 900 millones, en tanto que el costo de las Enfermedades no Transmisibles (ENT) es un obstáculo para el desarrollo, puesto que por cada incremento del 10% en la prevalencia de una ENT, el crecimiento anual económico de un país se reduce en 0.5%.
¿Qué ha ralentizado la aprobación de la Iniciativa de Ley No. 5504?
Hasta agosto de 2025, la pugna por regular el etiquetado de alimentos envasados en Guatemala cumplió siete años en el Congreso de la República, desde la presentación de la propuesta en 2018.
La Ley de Alimentación Saludable enfrentó al MSPAS con los intereses del poder económico aglutinados en la Cámara Guatemalteca de Alimentos y Bebidas (CGAB), la Cámara de Comercio de Guatemala (CCG), la Cámara de Comercio Guatemalteco-Americana (AMCHAM), así como en la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), junto con su afiliada Gremial de Alimentos y Bebidas de Guatemala (GREMAB), que manifestaron su desacuerdo con la iniciativa bajo el argumento que el etiquetado frontal —que contiene advertencias específicas sobre contenidos de ingredientes— para mercancías envasadas o empacadas previamente, no está homologado con el resto de países del área mediante los Reglamentos Técnicos Centroamericanos (RTCA); una exigencia que llevaría años cumplirla.
La Iniciativa de Ley No. 5504, en tanto proyecto legislativo, como ya se dijo, plantea proteger el derecho a la salud al regular el consumo de alimentos procesados y ultraprocesados. El fin que persigue es reducir las tasas de enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad, la diabetes y los problemas cardiovasculares que van al alza, de acuerdo con investigaciones recientes.
Según el estudio “Mortalidad por Infarto Agudo de Miocardio en Guatemala 2018: Patrones e Inequidades”:
“El infarto agudo de miocardio (IAM) es una de las principales causas de muerte en Guatemala. Es una de las enfermedades que más contribuyen a la carga mundial de enfermedad medida como años de vida perdidos por discapacidad (DALYs, por sus siglas en inglés) y tiene un impacto profundo en la calidad de vida de muchas poblaciones, así como en los recursos de los sistemas de salud.
Más que una enfermedad, el IAM es un evento derivado de una serie de factores de riesgo como la hipertensión arterial, tabaquismo, hiperglicemia, obesidad, hipercolesterolemia y falta de actividad física, entre otros.
Todos estos factores de riesgo van en franco aumento en Guatemala, uno de los países en los que el IAM tiene un mayor impacto en DALYs y en mortalidad.”
Datos más recientes reflejan que la mortalidad por infarto agudo al miocardio, se mantiene como la principal causa de muerte en Guatemala.

Se documentó un total de 5,761 muertes por IAM para el año. El 96% correspondió a IAM sin ninguna otra especificación —código 121.9—; el 2% a Enfermedad isquémica —125.9—; y el restante 2 % se distribuye entre otros siete diagnósticos. Mujeres 46%, hombres 54%; 71% mestizo/ladino; 20% Pueblo Maya, 9% no fueron clasificados, 1% garífunas, xinkas, y extranjeros. Las muertes ocurren a partir de los 30 años de edad, en su mayoría hombres.
De acuerdo con Mireya Palmieri, Secretaria de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Presidencia de la República (SESAN), Guatemala enfrenta una paradoja alimentaria que ya no puede ignorarse: mientras persiste la desnutrición crónica en la niñez, el sobrepeso y la obesidad avanzan sin freno en la población adulta. Más del 55% de los hombres y el 67% de las mujeres en Guatemala tiene exceso de peso, según el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Salud y Nutrición (SIVESNU), realizado por el INCAP.
El etiquetado de advertencia al que le temen los empresarios
Los principales aspectos de la Iniciativa de Ley son:
- Etiquetado Frontal de Advertencia (sellos de color negro) que indiquen exceso de azúcar, sodio, grasas saturadas o calorías.
- Prohibir o restringir la venta de productos no saludables dentro de centros educativos.
- Establecer límites a las estrategias de mercadeo de alimentos poco saludables, enfocadas en la población infantil.
- Hacer valer el derecho a la información de los consumidores para que tome decisiones informadas basadas en evidencia científica.
En resumen, esta iniciativa se trata de la colocación de sellos de advertencia en la comida con exceso de sal, azúcar, grasas dañinas, edulcorantes; además, promueve acciones para prevenir la publicidad engañosa y una estrategia de educación alimentaria dirigida a escolares para promover alimentación saludable.
Como ya se advirtió, las principales resistencias a la aprobación de esta iniciativa provienen de las cámaras empresariales guatemaltecas. A lo largo de los años, han lanzado campañas y comunicados en los que insisten en la falta de homogenización a nivel regional de Centroamérica en dicha propuesta de ley. Desde esa visión, la existencia de los RTCA pondría a la propuesta legislativa de Guatemala en tensión, si no se “armoniza”.
La resistencia a la Iniciativa 5504 está enfocada en demorar cualquier medida que impacte negativamente en el comercio. En segundo lugar, queda el interés público en una población con mejor nutrición e informada sobre lo que en apariencia es un alimento a la venta, pero que, impulsado por la promoción publicitaria y el fácil acceso a los mismos, ha redundado en enfermedades crónicas que ya son un problema de salud pública.
La Cámara de la Industria de Guatemala (CIG), en voz de su presidente, Enrique Font, considera fundamental que cualquier mecanismo de etiquetado frontal se desarrolle bajo un enfoque regional, en el marco de los RTCA…
“…cuyo proceso inició oficialmente a finales de junio de 2025 durante la Reunión del Consejo de Ministros de Integración Económica (COMIECO).”
Según Font, la CIG, junto con su Gremial de Alimentos y Bebidas (GREMAB), estarían a favor de una agenda que mantenga…
“…a la vez, un equilibrio entre salud y comercio en la región”.
Para la Cámara de Comercio de Guatemala (CCG), no es posible apoyar la Iniciativa 5504. El director ejecutivo de la misma, Cristian Mayorga, considera un problema para los países centroamericanos, pues generaría más costos por colocar etiquetados diferentes para cada país.
La posición de la Cámara Americana de Comercio en Guatemala (AMCHAM), expresada por medio de Waleska Sterkel, directora ejecutiva, va en el sentido de que la regulación de etiquetado frontal debe basarse en la ciencia…
“…y promover la innovación y el desarrollo de nuevos productos, siempre que se enmarque en el proceso de integración económica centroamericana, a través de un RTCA sobre etiquetado frontal”.
Según AMCHAM, el tema del aumento en los costos impactaría en las empresas exportadoras hacia Centroamérica, en particular, pequeñas y medianas empresas. Incluso, afirma que se generaría “inseguridad jurídica” de cara a los compromisos adquiridos en el marco de acuerdos comerciales internacionales como el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana y Centroamérica con Estados Unidos (DR-CAFTA, por sus siglas en inglés) y el Acuerdo de Asociación con Europa (ADA).
En la parte contraria, la organización Guatemala Saludable plantea que, estar a favor de la Iniciativa 5504 impactaría favorablemente en la industria, en vista de las nuevas demandas de productos saludables, incluso, a nivel internacional. Además, considera que, aunque siempre hay resistencia al cambio, en países como Chile y México los resultados a corto plazo, en términos de salud, han sido beneficiosos.
La iniciativa no ha sido sometida a su lectura en tercer debate, pese a que estaba programada para agosto de 2025. Varias de las comisiones del Congreso de la República han dado su dictamen favorable, a excepción de la Comisión de Salud, que cuenta con 20 diputados, una comisión dominada por los partidos del llamado “Pacto de Corruptos”.
Lo que los empresarios no quieren perder
Según el Estudio de Impacto y Huella Económica del Sector de Alimentos y Bebidas en Guatemala, impulsado por la GREMAB, de 2025, la elaboración de alimentos y bebidas aporta más de Q 58,000 millones a la economía nacional, equivalente al 6.6% del Producto Interno Bruto (PIB) y al 48.8% del total del sector manufacturero.
En términos de las exportaciones totales, la aportación de este sector representa el 14.5.%; un porcentaje que incluye mercancías como aceite en bruto de palma africana, galletería, agua, bebidas edulcoradas, sopas y caldos, confitería, salsas, condimentos y pastas alimenticias.
Es importante destacar el creciente rol del aceite de palma en la industria alimentaria y su impacto social. De acuerdo con el Informe del Observatorio de Corporaciones Alimentarias (OCA) de Justicia Alimentaria, se trata de una industria “insaciable” debido a que este aceite vegetal permite…
“…producir alimentos procesados a mayor escala con menores costes. Particularmente, alimentos ultraprocesados dirigidos a la población infantil o juvenil, un público extremadamente vulnerable”.
El aceite o grasa de palma africana no es saturada en su composición íntegra, sino que se subdivide en tres vertientes:
1. Saturada —50%—: ácido graso palmítico, de cadena larga y, por tanto, más difícil de utilizar por la célula para su combustión.
2. Monoinsaturados —40%—: ácido oleico que beneficia la salud; y,
3. Poliinsaturados —10%—: grasa saludable dietaria.
Los ácidos grasos saturados son los que otorgan un elevado punto de fusión a esta grasa vegetal. Ese punto de fusión puede aumentarse con tratamientos de interesterificación -proceso mediado por enzimas, para uso industrial- para equipararse al nivel de la manteca de cerdo, y que se mantiene sólida a temperatura ambiente.
Como se indicó, la grasa saturada de palma es un ácido graso de cadena larga que opta por el almacenamiento en lugar de por la combustión en el organismo. A nivel alimentario, se utiliza la grasa de palma en mercancías “para picar”, bollería industrial, precocinados varios, papas fritas y aperitivos fritos, cremas o mantequillas/margarinas.
En Guatemala, la industria utiliza términos como “confitería” para referirse a un mercado que se valora en Q 2.5 mil millones para el año 2023. Según cifras del sector, la tasa de crecimiento anual está proyectada del 3% al 4% en los próximos cinco años. En ese contexto, las preferencias de los consumidores se inclinan por los caramelos a base de azúcar, el chocolate y otro tipo de dulces tradicionales. El consumidor medio tiene un perfil “urbano” y “joven”.
Los llamados “aperitivos”, por su parte, son un mercado valorado en Q 5.4 mil millones para 2024. La tasa de crecimiento anual compuesta estimada es de 4% al 5%. Las principales formulaciones saladas son papas fritas, frutos secos y productos horneados. Las preferencias de los consumidores estarían cambiando hacia mercancías orgánicas y bajas en azúcar en zonas urbanas.
Aunque resulta complejo desglosar los rubros de la publicidad para estas mercancías en particular, existen datos sobre los gastos en publicidad que permiten tener una idea de las inversiones que se realizan en este rubro. Por ejemplo, se sabe que entre enero y marzo de 2022, el gasto fue de US$ 170 millones en diversos medios: el 59% se destinó a publicidad en televisión nacional; el 18% en publicidad por medio de televisión por cable; 12% en publicidad por radio; y un 6% y 5% en publicidad exterior y prensa.
A pesar que todas las categorías del mercado utilizan la publicidad, los sectores con mayor inversión publicitaria en el país fueron: farmacéutico, comercio, higiene personal y belleza, telecomunicaciones, bebidas, alimentos, financiero, entretenimiento, servicios y automotriz.
De acuerdo con información de la SESAN, el 50% de las mercancías empacadas en Guatemala contienen exceso de azúcar, sodio, grasas saturadas y grasas trans. Se trata de elementos que están vinculados de manera directa con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Estos ultraprocesados se han introducido cada vez más en la dieta diaria, por lo que es necesario transformar los sistemas alimentarios.

